LA IGLESIA Y LA TECNOLOGÍA
- IDHC - Central

- 13 oct 2025
- 5 Min. de lectura

Iglesia no limitada ante
la época tecnológica
Yo no sé ustedes, pero casi a diario podemos encontrar a algún cristiano que piensa, aunque sea por un momento, que la era tecnológica nos está limitando, o repite la frase más común: “nos estamos quedando atrás”. Sin duda, son temas frecuentes en nuestro entorno, pero eso no significa que la forma en que compartimos nuestra fe con otros esté limitada a un domingo y a cuatro paredes. Me he dado cuenta de que, más allá de nuestra reunión en el día del Señor, hablamos, conectamos y compartimos con otros durante el resto de la semana. Y pensaba: ¿Qué es lo que realmente estamos hablando y compartiendo?
Mateo 12:33-37 (Reina-Valera 1960)
33 O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol.34 ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.36 Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
Uso de la tecnología
Quiero llamar tu atención sobre la forma en que usas la tecnología y las redes sociales, desde la perspectiva de lo que hay en tu interior. Aunque los aparatos tecnológicos son cosas visibles y externas, la forma en que los usas y el propósito con que lo haces dicen mucho acerca de lo que hay en tu corazón.
Muy dentro de nosotros hay un “buscador”, un deseo de atesorar lo que valoramos. En el texto de Mateo que leímos, Jesús usa las metáforas de los árboles y los tesoros para enseñarnos que aquello que hablamos revela la condición del corazón, sea buena o mala. Tendemos a pensar que las palabras que decimos a la ligera no importan, pero el Señor nos dice que sí importan, y que Él no clasifica los pecados en menores o mayores. Coloca los pecados de la lengua —como el chisme, la mentira o el insulto— al mismo nivel que el adulterio o el asesinato.
Menciono esto para que, como cristianos, tengamos cuidado con lo que compartimos mediante el uso de las redes y la tecnología. Recuerda: cada vez que compartes algo, envías un mensaje o haces un comentario, todo eso refleja lo que hay en tu corazón. Por lo tanto, es algo que a Dios le interesa.
Desafíos para la iglesia de Dios
Como iglesia, no estamos al margen de lo que está ocurriendo en esta era tecnológica, y nos encontraremos con varios desafíos.
1. Mantener el evangelio en el centro. Debemos procurar que el mensaje de Cristo siga siendo el principal motivo de lo que compartimos. En un mundo de muchos seguidores, nuestro mayor deseo debe ser que vean a Él y que otros lo conozcan.
2. Discernir la verdad del error. Vivimos rodeados de ideas cambiantes. Entras a una plataforma, lees o escuchas algo hoy, y mañana la idea ya cambió. Nos envolvemos en un mundo donde surge la pregunta: “¿A quién le creemos ahora? ¿Quién tiene la razón? ”Nuestro desafío es confiar en la Palabra de Dios y su verdad, porque es la que nos da equilibrio para no caer en el error.
Debemos propagar la verdad en medio de un mundo donde el error se presenta de forma tan sutil que parece aceptable. Es importante discernir para no convertirnos en propagadores del error creyendo estar en la verdad. Ten cuidado con lo que compartes, ves o lees.
3. La tecnología está para quedarse y expandirse. No va a desaparecer; al contrario, su acceso será cada vez más amplio. No somos llamados a eliminar la tecnología, sino a usarla con sabiduría. Jesús oró: “No te pido que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. ”Debemos ser guardados de este mundo artificial lleno de falsedades: falsas ilusiones, falsas vidas, falsas amistades, falsa adoración y falsa predicación. El desafío está en aprovechar correctamente la tecnología sin ser arrastrados por la superficialidad.
En un mundo superficial, no estamos solos. Tenemos la confianza de que Dios nos guarda. Mientras caminamos en este peregrinaje, contamos con Su Palabra, la verdad más confiable, como punto de referencia que nos guía constantemente.
Mateo 6:33“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”
Beneficios de esta era tecnológica para los cristianos
Tenemos la oportunidad de llegar a personas en todo el mundo y compartir el evangelio. El mensaje puede alcanzar lugares remotos, edificando y salvando vidas.
Las iglesias pueden grabar y guardar mensajes o sermones para ser compartidos posteriormente. Ya el sermón no es solo para los presentes: puede llegar a enfermos, personas impedidas de congregarse o creyentes en otros países.
Hoy, un cristiano promedio con un celular o acceso a internet tiene más recursos bíblicos que muchos pastores de generaciones pasadas: biblias digitales, estudios, libros, comentarios y herramientas.
Las iglesias pueden apoyarse mutuamente, hacer donaciones y mantenerse conectadas mediante la comunicación digital.
Los líderes y pastores no tienen excusas para no prepararse; existen recursos accesibles para formarse desde casa.
La información correcta para obedecer a Dios
Dios nos pide buscarlo. Entre tantas búsquedas, Él nos recuerda: “Primero soy Yo; lo demás viene después. ”Debemos buscar Su reino y Sus intereses antes que los nuestros. Si dedicamos tiempo a informarnos, que sea principalmente sobre Él y Su Palabra. Recordemos que el tiempo que Dios nos dio fue para vivir para Su gloria. Debemos examinar nuestra vida a la luz de Sus demandas, no de las del mundo. Aunque el mundo quiera robar nuestra atención, energía y tiempo, Dios nos da sabiduría para elegir darle prioridad a Él.
Oportunidades para edificarnos mutuamente
Vivimos en un mundo tecnológico, pero lo verdaderamente valioso es mostrar que somos reales. Visitamos, oramos y abrazamos. No es lo mismo tener una lista de amigos en Facebook que tener un grupo de oración con el que puedes compartir, orar y buscar juntos soluciones. No es igual que un algoritmo te muestre imágenes según tu estado de ánimo, que sentir la mano de tu hermano, líder o pastor en tu hombro mientras ora por ti. Tampoco es comparable la publicidad de un auto nuevo con el apoyo real de alguien que te ayuda cuando el tuyo se arruina. Y cuando llega la enfermedad, no hay video ni remedio en línea que reemplace una visita con una sonrisa y un gesto de amor.
Relaciones auténticas
A diferencia de los “amigos” en redes sociales, nuestras relaciones como cristianos son reales y auténticas. Debemos cuidar de no descuidarlas por pasar más tiempo en lo virtual que en lo verdadero.
Para finalizar
No olvidemos que Dios pide de nosotros autenticidad, prioridad, pureza y amor verdadero en todo lo que hacemos. Pidámosle que examine nuestro corazón y nos muestre nuestras verdaderas prioridades. Preguntémonos: ¿uso más las redes para ver propaganda, modas y cuidado personal que para compartir el evangelio o estudiar Su Palabra?
Oremos para que Dios nos ayude a organizar nuestras prioridades, a valorar Sus intereses y administrar bien nuestro tiempo en el uso de la tecnología. Que quite de nosotros toda mediocridad y nos revista de cada recurso disponible para seguir compartiendo con otros las buenas noticias de salvación.
Amén.
✍ Escrito por Andrea Estrada







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