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PEGADO A DIOS

Actualizado: 11 jul 2025

- CAPITULO II -
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PEGADO A DIOS


(Salmos 63:1-8) Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde agua no hay;

63:2  para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario.

63:3  Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.

63:4  Así te bendeciré en mi vida; en tu nombre alzaré mis manos.  

63:5  Como de meollo y de grosura será saciada mi alma; y con labios de júbilo te alabará mi boca,

63:6  cuando me acuerdo de ti en mi lecho, y medito en ti en las vigilias de la noche.

63:7  Porque has sido mi socorro; y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

63:8  Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido.


EN TIERRA SECA Y ÁRIDA

Los historiadores dicen que David escribió este Salmo cuando estaba en el desierto huyendo por su vida; por eso hizo referencia a tierra seca, pero la lectura revela que David no solo hablaba de la sequedad exterior, sino también de su situación interior. Estaba seco afuera y estaba seco adentro, porque a veces permitimos que las situaciones del exterior penetren nuestro interior. Le dije a alguien el otro día: "Te ves cansado, desmotivado y triste" y me respondió: "Así me siento". Muy a menudo la sequedad se refleja en el rostro, por eso es bueno preguntar a otro de vez en cuando: ¿Cómo me miras?


El estado de tierra seca es cuando se pierde el gusto de vivir y todo se torna rutinario o robotizado. Se suele culpar la sequedad a cosas como la muerte de un ser querido, la traición, el fracaso de un sueño, etc., pero la verdadera causa de la sequedad es la falta de intimidad con Dios. Por eso, aunque David estaba huyendo por su vida, no enfatizó las amenazas a su alrededor, sino el estado de su alma. La amenaza más grande no es lo que sucede a nuestro alrededor, sino lo que sucede adentro.


A veces la sequedad es visible, pero otras veces no se ve, se esconde. Esta es la sequedad que muchos cristianos padecen, porque por nuestra posición sentimos que no podemos exteriorizarla y reímos por fuera mientras lloramos por dentro. El otro día oí a un tele-evangelista famoso hablar de su sequedad y cómo aconsejaba a otros mientras él mismo necesitaba consejería. Daba soluciones a otros matrimonios mientras nadie sabía que el suyo se estaba deshaciendo. La gente cantaba "Saúl mató a mil, pero David a sus diez mil" pero David se sentía seco; sus seguidores lo admiraban por lo que miraban afuera, pero él se sentía como tierra seca y árida por dentro. David era un hombre conforme al corazón de Dios, pero tuvo sus episodios de sequedad.


Afortunadamente supo cuál era el problema: su alma tenía sed de Dios. Pero hay muchos que no saben eso y culpan su sequedad a otras cosas: la iglesia, el liderazgo o la familia, y terminan saliendo de la iglesia, resentidos con el líder o peleados con su familia.

¿Qué se debe hacer cuando el alma tiene sed? Buscar a Dios en intimidad. David dijo: De madrugada te buscaré. Noten la prioridad: de madrugada, porque la intimidad con Dios debe ser lo primero en nuestra agenda. Lastimosamente, permitimos que otras cosas ocupen el lugar de Dios y hacemos una de dos cosas con la sequedad:

  1. Aprendemos a esconderla.

  2. Tratamos de saciarla con otras cosas, como hacía la mujer samaritana.


Yo creo que la sequedad es la causa principal de la deserción en el cristianismo. Una de las cosas que más tristeza me da en el pastorado es recordar nombres de personas que antes servían y ya no están. A veces quiero culpar a la iglesia de no haber hecho suficiente, pero me acuerdo de que no se trata de lo que la iglesia puede hacer por la gente, sino de lo que Dios hace.

Uno de los beneficios de la intimidad es la revelación. Según Salmos 25:14:El secreto de Jehová es para los que le temen; y a ellos hará conocer su pacto. Dios revela a los íntimos lo que esconde de los casuales y carnales.


Me llama la atención una historia en 2 Reyes 6:8-12:6:8 Tenía el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar estará mi campamento.6:9 Y el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los sirios van allí.6:10 Entonces el rey de Israel envió a aquel lugar del cual el varón de Dios le había dicho y amonestado; y se guardó de allí, no una vez ni dos.6:11 Y el corazón del rey de Siria se turbó por esto; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel?6:12 Entonces uno de los siervos dijo: No, rey, señor mío; sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu cámara más secreta.


En la intimidad con Dios, Eliseo sabía lo que el enemigo hablaba en secreto y miraba lo que otros no podían ver.

Me inquieta la incertidumbre actual acerca de la voluntad de Dios en nuestros asuntos. He escuchado a personas decir: "Si es la voluntad de Dios sucederá y si no sucede, no lo fue". Es decir, especulamos. No hay una cultura de movernos respaldados por una palabra de Dios. Por ejemplo, comenzamos un negocio sin saber si nos irá bien o mal porque no recibimos una palabra clara de Dios. El otro día alguien me hablaba del mal comportamiento de su hijo y no sabía qué hacer. Otro caso fue una sierva que no sabía si debía dejar o quedarse con su compañero después de varias infidelidades. La incertidumbre es mucha y, como resultado, nos equivocamos de pareja, negocio, estudios o trabajo. Me viene a la mente la historia de Pedro y compañía, que pescaron primero en incertidumbre y después "a la palabra de Dios" (Lucas 5:5). Queremos ser personas que accionan a la palabra de Dios, y esto sucederá únicamente en la medida en que nos acerquemos más a Él en intimidad.


Dicen algunos estudiosos que en la Biblia hay dos palabras griegas que se traducen como “palabra”. Una es Logos y se refiere principalmente a la palabra de Dios escrita, por ejemplo:

Romanos 8:28Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.


La otra palabra es Rhema, que hace referencia a la palabra para el momento. Por ejemplo: el Espíritu te puede decir que no debes casarte con cierta persona. Los cristianos que no buscan la intimidad con Dios se limitan a Logos, la palabra general, pero los que buscan a Dios en intimidad son guiados por Logos y Rhema, la palabra específica.

No debemos dejar nuestra búsqueda de Dios en manos de otros, es personal.

1 Juan 2:27Pero la unción que vosotros habéis recibido de Él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; sino que, como la unción misma os enseña acerca de todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado, permaneceréis en Él.


Hebreos 8:10-118:10 Porque este es el pacto que haré con la casa de Israel, después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus mentes, y sobre sus corazones las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo.8:11 Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor de ellos hasta el mayor.


Yo no quiero reemplazar la voz de Dios en la vida de nadie; quiero que cada uno oiga por su propia cuenta. Cuando doy palabra de Dios, espero que sirva de confirmación de lo que ya han oído de Él, y si les digo algo nuevo, quiero que esperen la confirmación de Él. Ahora, que quede claro: no vamos a escuchar de Él si no lo buscamos en la intimidad. Dios no revelará sus secretos a personas que ni siquiera pasan treinta minutos buscándolo o que solo lo buscan esporádicamente.


Juan 15:1-615:1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.15:2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quita; y todo aquel que lleva fruto, lo limpia, para que lleve más fruto.15:3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.15:4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.15:6 Si alguno no permanece en mí, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.


En esta lectura tenemos una serie de analogías que descifrar: ¿Quién es el labrador? Dios. ¿Quién es la vid? Jesús. ¿Quién es el pámpano? Nosotros. Si estuviéramos hablando en lenguaje actual, Dios sería el dueño, Jesús el árbol y nosotros las ramas. El interés del dueño (Dios) es que el árbol sea productivo, y la forma de producir es que las ramas permanezcan pegadas al árbol. El que no esté pegado al árbol se secará, y cuanto más tiempo esté separado del árbol, más seco se pondrá. En cambio, el que permanece, íntimamente pegado al árbol (Jesús), no solo se mantendrá verde, sino que producirá frutos. Lastimosamente, la vida de muchos se asemeja a ramas secas porque no están íntimamente pegados a Dios. La clave de la productividad es la permanencia, y la clave de la permanencia es la intimidad.


PERMANECED EN MÍ

La palabra permaneced es importante en un mundo lleno de personas inestables en el trabajo, en el matrimonio, en los estudios y en la iglesia. Confieso que una de las cosas que más ocupa mi mente es la inestabilidad de las personas que se comprometen y luego se van de la iglesia y, muchas veces, del Señor. Ante la inestabilidad en la iglesia uno pregunta: ¿Será que no les gustó nuestra forma de adorar o predicar? ¿Será que no somos amables o nos falta poder? Estas cosas pueden influir, pero la clave de la permanencia es la intimidad con Dios. Cuando se descuida la intimidad, el hombre se vuelve inestable.


Recuerdo dos conversaciones que escuché de una hermanita en el transcurso de un mes. En la primera hablaba maravillas de la iglesia y, alrededor de un mes después, hablaba pestes de ella. Así somos de inestables cuando no pasamos tiempo a solas con Dios en intimidad.El llamado a la permanencia, en este caso, se refiere a más que estar con Jesús; noten que no dice "permaneced con la vid" sino "permaneced en la vid". Es un llamado a la intimidad: no basta estar con Cristo, hay que estar en Él.


Pero permanecer no es fácil porque, con el pasar del tiempo, las situaciones y circunstancias cambian debido a enfermedad, trabajo, conflictos en el hogar o la iglesia, dinero, mudanza, etc., etc., etc. Lastimosamente, nosotros tenemos la tendencia de cambiar con las circunstancias. La palabra del Señor enseña que la mejor manera de permanecer, a pesar de los cambios, es mediante una relación íntima con Él. Algunos de ustedes están dejando que los cambios de circunstancias causen inestabilidad en su vida y están abandonando algunas cosas antes de ver los frutos. Si dejas el discipulado, no te vas a graduar; si dejas el trabajo, no te van a promocionar; si dejas de orar, no vas a recibir. En otras palabras: no hay recompensa sin permanencia.


SEPARADOS DE MÍ NADA PODÉIS HACER

Esto se refiere a cosas de importancia, cosas que valgan el aire y el espacio que ocupas en este mundo. Fuimos creados para dejar una marca y, cuando vivimos sin hacerlo, es como si no hiciéramos nada. Es como cuando alguien tuvo alguna oportunidad en la vida y no la aprovechó: "no hizo nada", decimos. Qué trágico es que al final de su vida se diga "no hizo nada". No porque le faltó trabajo, oportunidades, tiempo o talento, sino porque vivió separado de Dios. Yo he comprendido que el llamado a la intimidad es el mayor de los llamamientos. Antes de que los discípulos fueran enviados a sacar demonios, sanar enfermos y resucitar muertos, los llamó para que estuvieran con Él. El problema hoy día es que queremos hacer y recibir sin antes humillarnos y buscar a Dios. Si usted ha estado sintiéndose inestable, confundido o desanimado, interprételo como el llamado de Dios a la intimidad.


Me emociona pensar que usted tendrá menos inestabilidad en su vida porque habrá más intimidad. Tengo fe en que serás como árbol plantado junto a corrientes de agua: darás fruto a su tiempo y sus hojas nunca se secarán porque permanecerás en Él.Lo que Dios desea más de sus hijos es intimidad, porque de allí deben venir los cantos, la ofrenda, los gritos de júbilo y de guerra. Lo dije antes y lo diré otra vez: cometemos muchos errores en la vida por falta de intimidad. Considera tu edad: ¿cuántos errores has cometido? Muchos, ¿verdad? Es que sin intimidad confundimos las muchas voces que nos hablan diariamente y actuamos creyendo que estamos siguiendo la voz de Dios cuando, en realidad, es la voz de otro. Yo estoy convencido de que muchos de los que andan por ahí diciendo "Dios me dijo" en realidad confundieron la voz.


Nos vemos en un próximo capitulo.

Att. Pastor Donnie Allen

 
 
 

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